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domingo, 8 de marzo de 2015

Historia de Ibiza

Se han encontrado yacimientos datados en la Edad de Bronce, tanto en la isla de Ibiza como en su hermana menor Formentera (Monumento megalítico de Ca na Costa), que prueban su población desde el 2000 al 1600 a. C.

La isla de Ibiza conserva restos arqueológicos fenicios y púnicos, pues fue un enclave comercial relevante dentro de la cultura náutica de este pueblo. Tanto en la ruta del este al oeste como al revés, la isla era punto de paso propicio para los navegantes por los vientos reinantes y las corrientes del Mar Mediterráneo. Aproximadamente a mitad del siglo VIII a. C. se funda el primer asentamiento estable en la zona S-W, el yacimiento de Sa Caleta, que se ocupará hasta finales del mismo siglo, cuando será abandonado. Es desconocido el destino de los pobladores que pudiesen encontrar estos marinos fenicios, pero a todos los efectos desaparecen como entidad propia.

Aproximadamente en la misma época se comienza a urbanizar la ciudad de Ibiza, en la misma ubicación que la actual ciudad, debido sobre todo a su gran puerto, mucho más grande que el actual y a la situación sobre una pequeña colina de unos 100 m sobre el nivel del mar. Entre el siglo VII a. C. y un momento indeterminado, la isla quedará dentro de la órbita de las polis cananeas de Oriente Medio hasta su conquista por los asirios y de Qart Hadasht (Cartago) después, hasta la destrucción de esta última por los romanos el año 146 a. C.

La ocupación extensiva de la isla hará que crezca su producción y riqueza de productos hasta ser nombrada por los historiadores romanos por su lana, higos, los vinos y su sal. Prueba de su auge económico son las acuñaciones propias hechas en la isla desde finales del siglo IV a. C. con el símbolo de la isla, el dios Bes, al que quizás se deba el nombre de ʾībošim (en fenicio, ʔybšm, interpretado como «isla de Beš» o «isla de la Fragancia», entre otras posibilidades), sincretismo del dios de la fertilidad fraternal egipcio. También es buen ejemplo de este auge la fundación en Mallorca de una serie de asentamientos económicos en la zona sur cerca de las salinas para su aprovechamiento, así como de las relaciones económicas con los isleños de la cultura talayótica.

Ibiza aparece ya durante la Segunda Guerra Púnica asediada y asolada por los hermanos Escipiones tras su victoria en Cesse, abandonada, sin ser tomada la ciudad, por los romanos, que creen que una flota cartaginesa está de camino. Aparece nuevamente mencionada como última ciudad leal a Cartago cuando el general púnico Magón huye a ella tras ser rechazado por Gadir/Cádiz. Magón se rearma en Ibiza y marcha ya a Menorca a reclutar mercenarios y fundar Mahón.

Ibiza no tarda en ser pragmática y se rinde libremente a los romanos, lo que le permite mantener sus sistemas sociales y su cultura púnica hasta bien entrado el principado romano. Es en esta época cuando Ibiza también es conocida como "Insula Augusta" en continuidad a su nombre sagrado fenicio de Isla de Bes. No tarda en recibir el estatus de municipio romano, lo cual le confiere mayores derechos. Esto, sin embargo, no pude frenar la lenta decadencia de este puerto e isla. Tras la elección de Tarraco/Tarragona como capital de la provincia de la Tarraconesis, el tráfico marítimo cambia y empieza a tomar unas rutas más cercanas a la recién conquistada Mallorca (123 BC).

Semis romano acuñado en Ebusus durante el reinado de Calígula.
También los romanos comerciaron con las Islas Baleares, que poseían ciertas riquezas como la sal, higos o la extracción de minerales (minas de galena-argentífera y minio en s´Argentera - San Carlos). ʾībošim (en fenicio, ʔybšm) fue el nombre que le dieron los fenicios, y Ebusus su adaptación al latín. Junto a Formentera, se las conoce como las islas Pitiusas, debido a la abundante presencia de pinos de tres clases diferentes. Mientras en las islas mayores habitaban tribus menos desarrolladas culturalmente y con tradiciones bárbaras a los ojos de la cultura helenística, en las Pitiusas vivían gentes de tradición semita, descendientes de emigrantes de Oriente Medio, Qart Hadasht o las polis semitas del sur de la Península Ibérica. La razón para poner este nombre a las islas sólo pudo ser la de no llamarlas "islas de los cananeos", que marcaría la pertenencia a dicha órbita, pues pinos, a los que la tradición aduce el nombre, hay tantos o más en Mallorca y Menorca como en las Pitiusas.

Edad Media

La ciudad vieja (Dalt Vila) de la ciudad de Ibiza, capital de la isla.
Tras las ocupaciones vándala y bizantina (siglos VI - VIII), las islas Baleares, entre ellas Ibiza, cayeron en una etapa de anarquía. Los árabes tomaron posesión de su territorio en el 902 y se asentaron en la ciudad que hoy pervive como capital, la parte antigua de la cual recibe el nombre de Dalt Vila (ciudad alta). Llegan a la isla nuevos colonos bereberes que se suman a la población local que se convierte en su mayoría al Islam. Jaime I de Aragón concedió la reconquista de las islas Pitiusas, pertenecientes en ese momento a la Taifa de Denia, al arzobispo electo de Tarragona, Guillermo de Montgrí, que se asoció con el conde del Rosellón, Nunó Sanç, y con el infante Pedro de Portugal para el empeño. Las tropas de la corona de Aragón ocuparon el castillo de Ibiza el 8 de agosto de 1235. La población autóctona musulmana fue entonces deportada masivamente, tal como pasó en Mallorca y el Levante y se trajo a nuevos pobladores cristianos desde Gerona. Ibiza fue incorporada al recién fundado reino de Mallorca, dentro de la corona de Aragón. El reino de Mallorca no tendría cortes, por lo que el rey de Mallorca tendría que acudir a las de Aragón para prestar homenaje al rey.

Edad Moderna
En esta época, Ibiza es una isla con una economía pobre y algo ajena a los avatares de esta época. Sin embargo, varios sucesos afectaron de forma importante la historia ibicenca en estos siglos.

Durante casi toda la Edad Moderna, al igual que el resto del Mediterráneo Occidental, Ibiza sufrió constantes ataques de la piratería berberisca, animada también por el Imperio Otomano. Las numerosas incursiones piráticas marcaron profundamente a la población, tanto a nivel cultural como material. Así, numerosas construcciones tradicionales ibicencas (iglesias, casas, mansiones...) poseen refugios o escondites para evitar a posibles incursores. Dichos ataques, fueron también la causa del despoblamiento de Formentera en todo este periodo. Igualmente, se realizaron numerosas construcciones defensivas destinadas a proteger las costas ibicencas. Destacan los numerosos torreones defensivos en todo el contorno costero y las grandes murallas que rodean Dalt Vila. Tanto los torreones como la muralla, fueron patrocinados por la corona de cara a favorecer la defensa de la isla dentro de los intereses españoles en el dominio del Mediterráneo. En concreto, la muralla debe mucho a la actuación de Felipe II.

Puig de Missa en Santa Eulalia del Río.
Dentro de las revueltas acaecidas en Mallorca durante las germanías, el obispo de Palma huyó hacia Ibiza para salvarse de los agermanados.

Al igual que el resto de la corona de Aragón, durante la Guerra de Sucesión Española, Ibiza se declaró partidaria del archiduque Carlos de Austria (futuro Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico) entrando en guerra con los partidarios de los Borbones, y fue de las últimas zonas de la corona de Aragón en caer bajo su dominio. Tras la guerra, por los Decretos de Nueva Planta se abolieron las instituciones organizativas tradicionales de la isla, viéndose sustituidas por organizaciones siguiendo el modelo castellano. Así, la Universidad (Universitat, órgano de gobierno insular de Ibiza y Formentera), fue convertida en un ayuntamiento al estilo castellano y se dividió la isla en 18 municipios frente a los cuatro cuartones (quartons) tradicionales. Sin embargo, la dispersión de la población y la ineficacia de los municipios, llevó a que se volvieran a implantar los cuartones, que coinciden con la división municipal actual de la isla. La dispersión poblacional en el campo ibicenco, hizo también que se tendieran a vincular las poblaciones a las parroquias, hecho que se observa en que casi todos los pueblos y ciudades de la isla tienen nombres de santos.

En 1782, Carlos III otorga a la actual ciudad de Ibiza el título de ciudad y constituye un obispado en la misma. Esto separa a Ibiza de la diócesis de Tarragona, a la que estaba adscrita desde la Edad Media.

Edad Contemporánea
A lo largo del siglo XIX, Ibiza experimenta un cierto crecimiento demográfico que provoca importantes tensiones dada la pobreza de la isla. Esto desarrolla cierta emigración hacia Cuba y Argel.

Al estallar la guerra civil en julio de 1936, Ibiza cae bajo el control del ejército sublevado. Sin embargo, todavía es tomada en agosto por una columna republicana procedente de Barcelona, durante el llamado desembarco de Mallorca, para volver a cambiar de manos de nuevo en septiembre, quedando definitivamente en la zona franquista. Durante este primer año de guerra, y tras cada nueva ocupación de la isla, se producen una serie de detenciones y ejecuciones arbitrarias de signo ideológico por parte de ambos bandos.

Ibiza ha mantenido siempre una fama de lugar de potencial místico; fue un punto de referencia en los años 60 y 70 para la cultura hippie y para muchos viajeros. Fue visitada por Pink Floyd, que le dedicó una canción a un bar célebre en la isla en el disco More.

Fuente: Wikipedia

miércoles, 4 de marzo de 2015

Qhe hacer en Ibiza

  Cada estación ofrece una Ibiza insólita y diferente. La luz intensa y las temperaturas suaves son una constante durante todo el año. Sin embargo, la floración de los almendros, instante en el que los campos de la isla se iluminan de blanco, sólo puede contemplarse en febrero. Igual sucede con el estallido de flores que inunda la primavera, la sensación refrescante que en agosto produce un baño en sus playas o el placer que causa disfrutar de un pescado fresco bajo el sol de enero, en una terraza junto al mar. 

Ibiza puede disfrutarse durante las cuatro estaciones. La isla cuenta con una oferta cultural y de actividades constante y dispone de recursos turísticos suficientes para hacer inolvidable una estancia en cualquier época del año.

La isla, además, proporciona distintas alternativas didácticas que explican de forma práctica la evolución de la isla y el origen de su autenticidad. Los museos Arqueológico (Dalt Vila) y Etnológico (Santa Eulària) contribuyen a ello de forma significativa. 

Los aficionados a la arqueología también disfrutan de su paraíso particular en los yacimientos cartagineses, romanos y árabes dispersos por Ibiza, como el santuario de es Culleram, en Sant Vicent, dedicado a la diosa púnica Tanit, la necrópolis de Puig des Molins o el poblado fenicio de sa Caleta.

La fusión de culturas y la necesidad de defenderse de los ataques de los corsarios, han legado a Ibiza un patrimonio arquitectónico de líneas puras, rústicas y contundentes que ha atrapado a artistas de todo el mundo. Los montes sagrados de Santa Eulària y Sant Miquel, con sus iglesias fortaleza, los templos de Sant Josep, Sant Jordi o Sant Antoni, el poblado de Sant Llorenç de Balafia, las miles de casas payesas diseminadas por valles y llanos, los pozos y albercas de origen árabe o las torres de defensa en lugares estratégicos. El legado de los antiguos es generoso y espectacular, y sigue siendo escenario de fiestas y celebraciones.

Esa herencia multicultural y legendaria convierten a Ibiza en una isla abierta y generosa, que acoge y respeta la libertad de cada persona y le brinda toda su hospitalidad

 

Ibiza' es el baile, la fiesta, la exhibición, la música que nunca se apaga. 'Eivissa' es la quietud, la tierra, la esencia, el crepúsculo, el paseo bajo la luna llena, o la cena exquisita al borde del mar. Las terrazas, los transeúntes, las galerías de arte, los mercadillos, los espectáculos y los locales de ocio, ofrecen una diversidad que refleja el espíritu multicultural, creativo y alegre de la isla.

Esta amalgama de sensaciones que la isla puede ofrecer es la llave de su autenticidad. La oferta de servicios e infraestructuras turísticas complementa al máximo esta filosofía. Caminantes, noctámbulos, pensadores, aventureros, solitarios, buscadores de tesoros, melómanos, avistadores de pájaros, marineros. Todos, en cuanto la viven, sienten que han hallado en Ibiza un lugar compatible con sus sueños.

Todo un sinfín de posibilidades que, sin duda alguna, hará más placentera la estancia en estas islas. Sin olvidar, la reciente red de rutas cicloturísticas de más de 700 Km.- entre la modalidad de rutas de carretera y rutas de BTT-; así como la creación de 2 estaciones náuticas: la estación náutica de Santa Eulària y la estación náutica de Sant Josep-Sant Antoni



 

miércoles, 11 de febrero de 2015

Los holandeses cada vez eligen más Ibiza y Formentera para dar el ´sí, quiero´ El mercado español y el alemán repuntan este año en el sector de bodas, mientras los ingleses continúan eligiendo las islas

El turismo nupcial continúa en auge en Ibiza y Formentera. Si hace unos años a muy pocos europeos se les ocurriría pensar en las Pitiusas para dar el ‘sí, quiero’ (en muchos casos ni las conocían), hoy son muchos los que pasan por las islas para celebrar de forma simbólica uno de los días más emotivos de sus vidas. Restauradores, hoteleros, fotógrafos, reposteros, empresas de alquiler de vehículos, peluqueros y el gran repertorio de profesionales que intervienen en estas celebraciones están cada vez más preparados para atender a clientes de toda Europa y, en muchas ocasiones, de todo el planeta. Las islas tienen imán, y nadie quiere dejar escapar un sector tan productivo.
Los holandeses están despuntando este 2014, mostrando un gran interés por Ibiza y Formentera. Este incremento se percibe en todos los ámbitos: en hostelería, restauración, en la actividad náutica e inmobiliaria y, por supuesto, en las bodas. El buen tiempo, los magníficos paisajes y la calidad de los servicios son solo algunos de los atractivos que les convencen para escoger las islas como escenario de su enlace. Unas islas que, por supuesto, son destino indispensable en sus vacaciones.
Pero los holandeses no son los únicos europeos enamorados de estas dos joyas del Mediterráneo. El mercado alemán, de capa caída en los últimos años, ha repuntado esta temporada en el ámbito de las bodas, según las percepciones de los profesionales del sector.
Por su parte, los británicos, clásicos en el turismo nupcial, siguen enganchados a las Pitiusas para celebrar sus fiestas más especiales: «A pesar de ser un mercado que tiene altibajos, el inglés siempre elige Ibiza para casarse», apunta Ernest Ojeda, propietario de Solobodas.es. De hecho, muchos profesionales están enfocados a organizar u ofrecer determinados servicios a novios de esta nacionalidad, ya atentos a sus gustos y necesidades.
Algo que ha sorprendido gratamente este 2014 es el incremento, también, de españoles peninsulares que se trasladan en familia a Ibiza o Formentera para celebrar sus bodas. «Se nota un repunte importante de gente de la península que viene a casarse aquí», explica la diseñadora Charo Ruiz, quien considera «un placer» vestir a familias al completo de parejas cuya ilusión es dar el ‘sí, quiero’ en el mágico entorno de las islas, siguiendo los patrones de la moda Adlib.
Globalización de las bodas
Y si las costumbres ibicencas han empapado a quienes llegan de otros países del mundo a casarse, sus ideas también han influido en la forma de celebrar de los residentes en las islas. La llegada de extranjeros a Ibiza y Formentera ha variado los cánones a la hora de organizar este importante evento. «Antes era todo muy tradicional en las bodas en Ibiza. Se ha producido un cambio muy interesante: se buscan mucho los detalles en todos los aspectos», afirma Ernest Ojeda.
Además de observar los diferentes modos de celebrar de personas de todo el mundo, hoy en día Internet permite coger ideas para todos los momentos de la boda: desde cómo decorar la ceremonia o cómo organizar el banquete hasta dónde llevar los anillos, qué tipo de vestido escoger o qué detalles ofrecer a los invitados. Hay mucha información y muy bien ordenada en muchas ocasiones, lo que favorece la globalidad de un evento que, para muchas parejas, tiene una importancia vital.
«El mercado cambia, la gente tiene nuevas necesidades y hay que saber adaptarse a ellas», afirma Ojeda, que es fotógrafo profesional pero amplía esta máxima a todos los factores que intervienen en la boda. Presente en muchos enlaces cada año, es consciente de que los clientes quieren «sentirse cuidados de principio a fin», y buscan más servicios a precios más ajustados.

Fuente: Diario de Ibiza




www.diariodeibiza.com