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lunes, 16 de marzo de 2015

Eivissa - Ibiza Ayuntamiento

El Ayuntamiento de Eivissa-Ibiza hace años que está trabajando por ser un municipio accesible, donde todos los ciudadanos y los visitantes puedan moverse por toda la ciudad sin dificultades y con seguridad.

Con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad, todas las obras de reforma que se llevan a cabo son de mejora del pavimento y de los niveles de accesibilidad en las calles de toda la ciudad, eliminando las barreras arquitectónicas en las vías públicas, en las playas y en los edificios públicos.

Para personas con visibilidad reducida, se están adaptando los semáforos con señales sonoras, así como una página web accesible y en colaboración con la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles) se han realizado una guía turística de la ciudad y las cartas de los restaurantes en alfabeto Braile.

Una ciudad sin barreras para mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos y ofrecer un turismo accesible y seguro a todos los visitantes, es una prioridad de la ciudad de Ibiza.

En las Oficinas de Información Turística, se puede solicitar la guia Eivissa Patrimonio de la Humanidad para personas con deficiencias visuales, en alfabeto Braile. Está diponible en Catalán, Castellano, Inglés y Alemán.

Sistema de ayuda al baño AUDIOPLAYA TALAMANCA

La playa de Talamanca en la ciudad de Ibiza, es la primera de las Islas Baleares y la segunda de todo el Estado -Valencia fue la primera- que dispone del dispositivo de ayuda al baño para invidentes y deficientes visuales. El sistema "Audioplaya" ha sido sobradamente probado en las playas francesas.

Mediante un sistema de cordadas, balizas y la pulsera sonora que avisa de la situación al bañista, facilita el baño con total autonomía y garantiza un alto nivel de seguridad a los usuarios. Sin necesidad de acompañante, la pulsera activa los dispositivos sonoros avisando al bañista a qué distancia se encuentra de la orilla del mar. Además la pulsera tiene un botón de alerta que, en caso de problemas, avisa a los socorristas de la playa.

Este sistema también facilita el baño con seguridad a las personas mayores o con algun tipo de discapacidad, que pueden usar la pulsera para nadar con más seguridad. 

Los invidentes y deficientes visuales podrán bañarse con total autonomía gracias a este dispositivo de conducción sonora.
La seguridad del baño está garantizada por la alta fiabilidad y la redundancia de los dispositivos utilizados.
Un funcionamiento óptimo y ecológico, utilizando los recursos energéticos de la tecnología solar.

+ info: Oficina d’Informació Turística Eivissa
Tel. 971.399.232
informacioturistica@eivissa.es
En verano, actividades ludico-terapeuticas en la playa de Talamanca

Cursos de vela y piragüismo para jovenes con discapacidades. Organizado por el Club Nautico de Eivissa con la colaboración de ADAS, el Ayuntamiento de Eivissa y el Pla d'Excel·lència Turística.
Sistema de audioplaya para facilitar el baño a personas con deficiencias visuales, invidentes y mayores.
Para más información:
tel: +34 971 390 430
E-mail: informacioturistica@eivissa.es
En las Playas de Talamanca y ses Figueretes

Servicio de Socorrismo
Servicio de Silla Anfíbia para facilitar el baño a personas con movilidad reducida
Horario de los servicios: 11.00 a 19.00 horas
+ info: 971 399 232
E-mail: informacioturistica@eivissa.es

sábado, 14 de marzo de 2015

El telefono llega a ibiza en 1930

Hoy continuamos con el tema que ya comenzamos la pasada semana. Durante la segunda década del pasado siglo XX se realizaron diversos intentos por llevar a cabo la instalación del teléfono a la isla de Ibiza. El teléfono se había generalizado a partir de la década de los años veinte con diversas compañías particulares que ofrecían un servicio muy diverso y muchas veces, muy deficiente.

     En 1924 se creó la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE), que asumía el servicio de una manera monopolística. En 1926 se estableció la comunicación directa entre Madrid y Barcelona. En Ibiza, la instalación del teléfono era una petición repetida, y un personaje llamado Antoni Torres, dirigente del partido Unió Patriótica, efectuó numerosas gestiones a partir de 1928 que dieron sus frutos.

     La Unión Patriótica fue un partido de aire institucional fundado en 1924 a instancias del dictador Miguel Primo de Rivera, sobre las bases de las Uniones Patrióticas que había creado el futuro cardenal Angel Herrera Oria y su Asociación Católica Nacional de Propagandistas, con la intención de constituir un gran partido de orientación católica. Primo de Rivera le quiso dar un aire diferente: quería que el nuevo partido sustituyese a los partidos tradicionales, que catalogaba de corruptos y de diese apoyo a su régimen dictatorial.  

     En 1928, y el año siguiente parecía que el teléfono se convertiría en una realidad y se esperaba poder conectar los pueblos principales de los municipios con la ciudad de Eivissa, y bajo esta premisa se realizaron los proyectos técnicos correspondientes. Se pedía insistentemente que además de la comunicación entre los pueblos, también se planificara la conexión con el exterior, pero esto tuvo que esperar más tiempo.

     Las gestiones de Torres consiguieron que la Compañía Telefónica se comprometiese a instalar de forma gratuita todos los teléfonos que se habían solicitado en el pueblo de Santa Eulària, aunque estos teléfonos tenían que depender de la centralita que se ubicaría en Eivissa. También la Compañía Telefónica se comprometía a la instalación de centros telefónicos en la venta de Santa Maria (Ca na Negreta y can Clavos) y en Sant Rafel, ya que aseguraban una recaudación mínima de 15 pesetas al mes.

     Cuando las línesa que habían de unir los diferentes pueblos ya se encontraban casi listas, el 15 de octubre de 1929 un camión que transportaba diversos obreros que trabajaban en la línea de Sant Antoni de Portmany sufrieron un grave accidente. El camión era de la marca Ford, propiedad del industrial Pere Marí Reiet, de Sant Joan de Labritja, y que estaba a disposición de la Telefónia, salía de la villa de Eivissa después de mediodía con quince obreros y material diverso. Antes de llegar a la cuesta de sa Casilla, la última antes del llano de Sant Antoni de Portmany, sobre el kilómetro doce de la carretera, dejó un capataz y cuatro obreros, el resto continuó hacia Portmany. El conductor era el joven Pere Marí Ramón, Covetes, también de Labritja, y cuando descendía la última cuesta, la de sa Casilla, el camión perdió los frenos y con el claxon avisó a un coche que iba delante para que se apartara y lo dejase pasar. Sin poder controlar el vehículo, salió de la carretera y dio tres vueltas de campana. Todos los ocupantes salieron despedidos de la caja del camión, ya que no llevaban ningún tipo de  sujeción y con ellos, todas las herramientas y aparejos que llevaban juntamente con los cartuchos de dinamita que utilizaban para hacer los agujeros de los palos que, afortunadamente, no explotaron.     

     El coche que había adelantado el camión era el vehículo de Obras Públicas, que se dirigía a Sant Antoni y llevaba al ingeniero destinado en Eivissa, Alvaro Piernas, el juez de Ibiza, Carmel Miquel y el presidente de la Audiéncia, Jovinos Fernández y tres jueces más, que se encontraban en Eivissa para la celebración de unos juicios. Estas personas fueron los primeros que auxiliaron los heridos. Cuando se comunicó el accidente a Sant Antoni, desde el pueblo salieron dos coches más, uno era el del alcalde, Joan Prats Colomar Bonet y el otro, el del torrero del faro de ses Coves Blanques, el señor Perelló. Con los dos vehículos, además de los propietarios, llevaban un médico, el señor Lahiguera, el sargento de la guardia civil y algunos particulares.

Tres muertos

     Los tres vehículos mencionados trasladaron los heridos al local que la Cruz Roja tenía en el paseo de Vara de Rey. Allí acudieron todos los médicos que ejercían en Eivissa: Antonia Serra Torres, Riera Ferrer, Josep Costa Ramón, Marià Costa Roig y Joan Villangómez. A medida que llegaban eran curados y dependiendo de la gravedad de las heridas, eran enviados al Hospital, que en aquellos momentos se encontraba en Dalt Vila, con acceso por las calles del Hospital y de la Soledad. El equipo de la ambulancia de la Cruz Roja era el encargado del traslado y recordemos que en el primer momento, era el equipo hospitalario ambulante destinado a prestar los primeros auxilios.

     Tres de los diez ocupantes murieron: Josep Olmo Roig, Pere Marí Ramón y Mariano Juan de Dios. Josep Olmo era un joven que había empezado trabajando en un horno, pero que cambió y pasó a trabajar en la Telefónica porque ofrecía mejores jornales, muy necesarios para mantener a su familia. Los que tenemos cierta edad, recordamos a su hermano Anselmo, con la tienda de ropa en la calle de las Farmacias.

     Mariano Juán era natural de Madrid y había pertenecido a la banda militar del batallón con guarnición en Eivissa, hasta que éste fue disuelto. Era miembro de la Banda Municipal. Estaba casado y tenía dos hijos.

     Pere Marí tenía 24 años, era el chofer del camión. Huérfano, fue acogido por el secretario del Ayuntamiento de Sant Joan de Labritja, el señor Castellanos y lo tenía como a un hijo más.

     A pesar de todas las dificultades, al cabo de pocos meses, las líneas telefónicas se encontraban finalizadas, comunicaban los pueblos principales de cada municipio con la ciudad de Eivissa, excepto Sant Josep de sa Talaia, que no mostró ningún interés por esta iniciativa. La inauguración de la centralita telefónica de Eivissa se celebró en la mañana del día 30 de marzo de 1930.

Fuente: Por Felip Cirer Costa

Ibiza, la primera ciudad

En el viejo mundo, un elemento esencial en la fundación de la ciudad fue la piedra angular que se enterraba en las cuatro esquinas del ámbito elegido para levantar el primer edificio, acto que ejecutaban los sacerdotes en un ritual en el que se bendecía el suelo que se le robaba a los poderes de la tierra y del inframundo.

     Estoy absolutamente convencido de que en la cima del Puig de Vila, en algún lugar de su subsuelo, también Iboshim retiene aquella piedra primordial que aseguraba la protección de los dioses tutelares, Ba’al Hammón, Melqart, Tanit y Bes. Esta liturgia fundacional hoy puede parecernos extraña, pero lo cierto es que muchas de nuestras creencias hunden sus raíces en las de los pueblos que nos precedieron. Nuestra arquitectura, sin ir más lejos, sigue siendo tributaria de aquel sentido religioso del habitar que mantenemos en infinidad de detalles: la bendición que el sacerdote todavía practica al inaugurar un edificio singular, simbolismos domésticos como las cruces hechas con lechadas de cal en los muros, los añiles que rematan los vanos de ventanas y puertas con la intención de alejar a las fuerzas del mal o la salpassa, bendición de la casa que buscaba asimismo la protección de los dioses y que recuerda la de los ‘dioses lares’ romanos que tan importante papel jugaban en el ámbito doméstico y cotidiano. Pero volvamos al hecho fundacional de la ciudad que se encomendaba siempre a una divinidad que la protegía y a la que, en muchos casos, le daba su propio nombre. Asur, por ejemplo, lleva el nombre del dios principal de su panteón. Y tanto nuestra isla como nuestra ciudad –Ibiza o Iboshim– significan ‘Isla y Ciudad de Bes’. Estamos, por tanto, bajo la tutela de un dios egipcio, una divinidad de culto fundamentalmente doméstico, protector del hogar y del habitar, una función que ya tenía hace milenios en la residencia de Amenhotep III, en Malkata, y en el palacio de Ramses II, en Kantir. Darle a la ciudad el nombre de un dios era importante porque, como ya vemos en el inicio de la Biblia, la palabra tiene una potente fuerza generadora y creadora: «En el principio era el Verbo y el Verbo era Dios». Todo lo creado nace del Verbo y lo genera la Palabra. Nada tiene de extraño, por tanto, que la ciudad se proteja con el nombre del dios en el que creen y confían sus habitantes.

     También sabemos que las ciudades antiguas explicaban su origen a partir de un mito fundacional que subrayaba los méritos y la heroicidad de sus fundadores.

     La leyenda fundacional de nuestra primera patria, Cartago, es bien conocida: los tirios aceptaron las exigencias de un reyezuelo local que sólo les cedió la tierra que pudieran cubrir con la piel de un buey, pero cortándola a tiras tan finas como pudieron, los tirios marcaron un espacio considerable de 22 estadios –aproximadamente 4 km. de perímetro– que dio lugar al primer asentamiento que siglos después fue la capital de un imperio. Es evidente que también Iboshim tuvo su propio mito fundacional, aunque, siendo su trasmisión oral, se perdería en el tiempo.

     Sabemos que los púnicos reservaban la escritura para cuestiones estrictamente técnicas –construcción naval, navegación, arquitectura, astronomía, agricultura, etc– y en menor grado en divagaciones metafísicas y religiosas como vemos en Tales que, nacido en Mileto, era prácticamente cartaginés; en las elucubraciones de Zenón y en los escritos del también púnico Agustín de Hipona que, convertido al cristianismo, fue obispo y luego santo.

Ámbito poético-religioso

     Sea como fuere, aquellos relatos fundacionales quedaban en el ámbito poético-religioso y, por lo que sabemos, el ciudadano no confundía literatura y realidad. Los pragmáticos púnicos utilizaban el mito, pero lo situaban en la esfera de lo poético. Su realidad cotidiana era extremadamente utilitaria y materialista, como demuestra el hecho de que la fundación de Cartago tuviera poco que ver con credos y religiones.

     Los tirios que la fundaron eran en realidad fugitivos, disidentes, rebeldes que pusieron mar por medio y eligieron el lejano oeste que algunos navegantes idealizaban como El Dorado del mundo antiguo. Y mitos fundacionales aparte, nuestra propia ciudad, Iboshim, también nació por motivos interesados, para cubrir las necesidades comerciales y estratégicas de Cartago. El hecho fue que nuestra isla proporcionaba en el occidente mediterráneo una excelente base de tránsito, refugio y aprovisionamiento para las naves que cruzaban el mar entre norte y sur, entre este y oeste.

     A partir de aquí, nuestra primera ciudad se desarrollaría como muchas otras de su tiempo y con los mismos signos identificativos: división del trabajo, acumulación de bienes en algunas manos y jerarquización social y arquitectónica que se manifestaría en la ubicación y tamaño de los edificios. Ya en sus primeros momentos, la ciudad tendría ámbitos diferenciados: agruparía en su nivel más bajo a la mano de obra, herreros, carpinteros, albañiles, ceramistas, artesanos, etc. En un segundo estrato, su zona media estaría ocupada por comerciantes y mercaderes. Y en el escalón superior, en los barrios más altos de la colina, estarían quienes, sin producir nada tangible, vivían de la palabra, los legisladores, maestros y sacerdotes.

Fuente: Miguel Ángel Gonzalez

Leyendas de Ibiza

     Desde tiempos inmemoriales, Ibiza y Formentera son el escenario de una serie de leyendas y/o misterios con cierta base histórica, que a pesar de su arraigo y difusión, no dejan de ser una serie de fabulosas historias que con cierto ingrediente fantástico, se fueron transmitiendo de generación en generación, de siglo en siglo, aumentando su fantasía y/o distorsionándola. Los autores clásicos a los que se atribuyen simplemente se limitaron a transcribir narraciones orales que circulaban entre navegantes o comerciantes. No obstante, otros errores se deben a las traducciones o a las interpretaciones equívocas de los textos originales, y que a lo largo de los años, se han ido asentando en la memoria de los habitantes de estas islas. De hecho, una de las más famosas leyendas atribuye el origen de Aníbal Barca en Baleares, concretamente en una misteriosa isla  llamada “Tricuadra”, asociada en la actualidad con s´Illa Plana, en la entrada al puerto de Ibiza, aunque otros la relacionan con Sa Conillera, junto a la costa de Ibiza. Como puede verse, la frontera que separa un misterio de una leyenda es muy fina, y a menudo, se confunde.

     Cuentan leyendas ancestrales que Ibiza era considerada tierra sagrada por fenicios, cartagineses e incluso romanos. El motivo por el cual esto era así no era otro que la ausencia de serpientes y animales venenosos, algo que no sucedía en otra isla mediterránea. De hecho, Formentera, en época romana, era considerada como una tierra plagada de serpientes y otros reptiles. De hecho Plinio, el Viejo escribió: “La tierra de Ebusus ahuyenta las serpientes, la Columbraria (Formentera) las engendra y son muy dañinas para todos, a menos que se traiga consigo tierra ebusitana (de Ibiza)”. En el mismo sentido se pronuncia Pomponio Mela: “Enfrente de Ibiza está Formentera, la cual me viene a la memoria porque, al ser muy abundante en muchos y maléficos géneros de serpientes, es completamente inhabitable. Sin embargo, si se entra en un lugar previamente rodeado de tierra ibicenca, es un lugar agradable y sin peligro, pues aquellas mismas serpientes que de otra manera suelen acometer a todo aquel que encuentran, huyen lejos asustadas, por el aspecto del polvo o por cualquier otra causa repelente”. No obstante, en Formentera no hay rastro de serpientes, y por lo que se sabe, nunca las ha habido. ¿Cómo se explican entonces estas crónicas? ¿Un misterio?

     No por mucho tiempo. Las serpientes a las que se refería Plinio y Pomponio son las lagartijas que aún hoy recorren su geografía. Estos testimonios hacen creer que tanto Plinio como Pomponio nunca visitaron las islas, sino que se basaron en testimonios fantasiosos de navegantes y comerciantes, que durante años sirvieron como referencia a historiadores posteriores, quienes se limitaron a transcribir los textos con otras palabras, perdurando en el error. Y en cuanto al hecho de que no existan serpientes ni otros animales similares, este podría responder a la presencia del erizo, ese animal puntiagudo e incómodo, que se habría encargado de alimentarse de estos reptiles liberando a esta tierra de este animal. No hay misterio.

     Sin embargo, Ibiza y Formentera son pródigas en leyendas y misterios que durante siglos han ido produciéndose y en algunos casos quedando en la cultura popular, llegando a ser leyenda o un simple chisme o curiosidad. En otros casos, parece que por diversos motivos, han traspasado el umbral de la leyenda y son “algo más” como veremos en esta sección. No obstante, algunos de estos misterios, como sucede con el caso de las serpientes y los reptiles que invadían Formentera, tienen una explicación histórica y lógica. En otros casos, esta explicación todavía permanece ausente.

     Esta sección, “Misterios y Leyendas”, que hemos apadrinado a pachas entre Vicente Marí y yo, se propone buscar no sólo el misterio y su origen, sino también su explicación. Uno de los temas que más nos han atraído siempre a los seres humanos son los misterios, las leyendas, lo desconocido. Por eso, creemos que Mennta debería tener una sección que abordase estos temas.

     Aquí la tenemos. Confiamos que os guste.

Fuente: David Prats

martes, 10 de marzo de 2015

Detenida en el aeropuerto de Santiago una pareja de viajeros del Imserso proveniente de Ibiza

Los 180 viajeros que formaban parte de un vuelo chárter del Imserso proveniente de Ibiza y recién aterrizado en Santiago de Compostela no daban crédito a lo que sucedió nada más tomar tierra. Un alférez y un agente de la Guardia Civil accedieron al interior del avión para detener a dos personas, un hombre y una mujer de unos 65 años, para invitarles a abandonar la aeronave tras comunicarles que estaban detenidos.

Imagen de archivo de un grupo de turistas del Imserso en el Portal de ses Taules.

Según ha informado El Correo Gallego, el vuelo UX2690 de Air Europa realizó con normalidad la conexión entre Ibiza y el aeródromo de Lavacolla, situado a 16 kilómetros de la capital gallega, donde tomó tierra el domingo a las 20.13h con los viajeros del Imserso que habían disfrutado de una semana de vacaciones en la isla. Al tomar tierra los pasajeros comenzaron a retirar sus pertenencias para abandonar la aeronave, cuando el personal del avión les solicitó que regresaran a sus asientos.

Desoyeron el requerimiento del comandante
Una vez regresaron a sus plazas, el comandante del vuelo hizo uso del servicio de megafonía del avión para requerir a un pasajero cuyas siglas respondían a J. P. que se pusiera en contacto de forma urgente con el personal de cabina. Sin embargo, nadie atendió la llamada y minutos después dos miembros de la Guardia Civil ingresaron en el avión, donde comprobaron fila por fila las identidades de los viajeros, hasta dar con la pareja que buscaban, a quienes les adelantaron que les informarían de las razones de su apresamiento una vez abandonaran el avión.

Tras las detenciones, el resto del pasaje pudo abandonar con normalidad la aeronave, recoger sus maletas y abandonar el aeropuerto compostelano con total normalidad, aunque muy sorprendidos por la intervención de la Benemérita. La pareja apresada, cuyos motivos de detención no han trascendido, habían compartido con el resto de la expedición una semana de vacaciones en Ibiza y se habían alojado en uno de los hoteles donde también pernoctaban el resto de viajeros.

Fuente: Nou Diari

domingo, 8 de marzo de 2015

Historia de Ibiza

Se han encontrado yacimientos datados en la Edad de Bronce, tanto en la isla de Ibiza como en su hermana menor Formentera (Monumento megalítico de Ca na Costa), que prueban su población desde el 2000 al 1600 a. C.

La isla de Ibiza conserva restos arqueológicos fenicios y púnicos, pues fue un enclave comercial relevante dentro de la cultura náutica de este pueblo. Tanto en la ruta del este al oeste como al revés, la isla era punto de paso propicio para los navegantes por los vientos reinantes y las corrientes del Mar Mediterráneo. Aproximadamente a mitad del siglo VIII a. C. se funda el primer asentamiento estable en la zona S-W, el yacimiento de Sa Caleta, que se ocupará hasta finales del mismo siglo, cuando será abandonado. Es desconocido el destino de los pobladores que pudiesen encontrar estos marinos fenicios, pero a todos los efectos desaparecen como entidad propia.

Aproximadamente en la misma época se comienza a urbanizar la ciudad de Ibiza, en la misma ubicación que la actual ciudad, debido sobre todo a su gran puerto, mucho más grande que el actual y a la situación sobre una pequeña colina de unos 100 m sobre el nivel del mar. Entre el siglo VII a. C. y un momento indeterminado, la isla quedará dentro de la órbita de las polis cananeas de Oriente Medio hasta su conquista por los asirios y de Qart Hadasht (Cartago) después, hasta la destrucción de esta última por los romanos el año 146 a. C.

La ocupación extensiva de la isla hará que crezca su producción y riqueza de productos hasta ser nombrada por los historiadores romanos por su lana, higos, los vinos y su sal. Prueba de su auge económico son las acuñaciones propias hechas en la isla desde finales del siglo IV a. C. con el símbolo de la isla, el dios Bes, al que quizás se deba el nombre de ʾībošim (en fenicio, ʔybšm, interpretado como «isla de Beš» o «isla de la Fragancia», entre otras posibilidades), sincretismo del dios de la fertilidad fraternal egipcio. También es buen ejemplo de este auge la fundación en Mallorca de una serie de asentamientos económicos en la zona sur cerca de las salinas para su aprovechamiento, así como de las relaciones económicas con los isleños de la cultura talayótica.

Ibiza aparece ya durante la Segunda Guerra Púnica asediada y asolada por los hermanos Escipiones tras su victoria en Cesse, abandonada, sin ser tomada la ciudad, por los romanos, que creen que una flota cartaginesa está de camino. Aparece nuevamente mencionada como última ciudad leal a Cartago cuando el general púnico Magón huye a ella tras ser rechazado por Gadir/Cádiz. Magón se rearma en Ibiza y marcha ya a Menorca a reclutar mercenarios y fundar Mahón.

Ibiza no tarda en ser pragmática y se rinde libremente a los romanos, lo que le permite mantener sus sistemas sociales y su cultura púnica hasta bien entrado el principado romano. Es en esta época cuando Ibiza también es conocida como "Insula Augusta" en continuidad a su nombre sagrado fenicio de Isla de Bes. No tarda en recibir el estatus de municipio romano, lo cual le confiere mayores derechos. Esto, sin embargo, no pude frenar la lenta decadencia de este puerto e isla. Tras la elección de Tarraco/Tarragona como capital de la provincia de la Tarraconesis, el tráfico marítimo cambia y empieza a tomar unas rutas más cercanas a la recién conquistada Mallorca (123 BC).

Semis romano acuñado en Ebusus durante el reinado de Calígula.
También los romanos comerciaron con las Islas Baleares, que poseían ciertas riquezas como la sal, higos o la extracción de minerales (minas de galena-argentífera y minio en s´Argentera - San Carlos). ʾībošim (en fenicio, ʔybšm) fue el nombre que le dieron los fenicios, y Ebusus su adaptación al latín. Junto a Formentera, se las conoce como las islas Pitiusas, debido a la abundante presencia de pinos de tres clases diferentes. Mientras en las islas mayores habitaban tribus menos desarrolladas culturalmente y con tradiciones bárbaras a los ojos de la cultura helenística, en las Pitiusas vivían gentes de tradición semita, descendientes de emigrantes de Oriente Medio, Qart Hadasht o las polis semitas del sur de la Península Ibérica. La razón para poner este nombre a las islas sólo pudo ser la de no llamarlas "islas de los cananeos", que marcaría la pertenencia a dicha órbita, pues pinos, a los que la tradición aduce el nombre, hay tantos o más en Mallorca y Menorca como en las Pitiusas.

Edad Media

La ciudad vieja (Dalt Vila) de la ciudad de Ibiza, capital de la isla.
Tras las ocupaciones vándala y bizantina (siglos VI - VIII), las islas Baleares, entre ellas Ibiza, cayeron en una etapa de anarquía. Los árabes tomaron posesión de su territorio en el 902 y se asentaron en la ciudad que hoy pervive como capital, la parte antigua de la cual recibe el nombre de Dalt Vila (ciudad alta). Llegan a la isla nuevos colonos bereberes que se suman a la población local que se convierte en su mayoría al Islam. Jaime I de Aragón concedió la reconquista de las islas Pitiusas, pertenecientes en ese momento a la Taifa de Denia, al arzobispo electo de Tarragona, Guillermo de Montgrí, que se asoció con el conde del Rosellón, Nunó Sanç, y con el infante Pedro de Portugal para el empeño. Las tropas de la corona de Aragón ocuparon el castillo de Ibiza el 8 de agosto de 1235. La población autóctona musulmana fue entonces deportada masivamente, tal como pasó en Mallorca y el Levante y se trajo a nuevos pobladores cristianos desde Gerona. Ibiza fue incorporada al recién fundado reino de Mallorca, dentro de la corona de Aragón. El reino de Mallorca no tendría cortes, por lo que el rey de Mallorca tendría que acudir a las de Aragón para prestar homenaje al rey.

Edad Moderna
En esta época, Ibiza es una isla con una economía pobre y algo ajena a los avatares de esta época. Sin embargo, varios sucesos afectaron de forma importante la historia ibicenca en estos siglos.

Durante casi toda la Edad Moderna, al igual que el resto del Mediterráneo Occidental, Ibiza sufrió constantes ataques de la piratería berberisca, animada también por el Imperio Otomano. Las numerosas incursiones piráticas marcaron profundamente a la población, tanto a nivel cultural como material. Así, numerosas construcciones tradicionales ibicencas (iglesias, casas, mansiones...) poseen refugios o escondites para evitar a posibles incursores. Dichos ataques, fueron también la causa del despoblamiento de Formentera en todo este periodo. Igualmente, se realizaron numerosas construcciones defensivas destinadas a proteger las costas ibicencas. Destacan los numerosos torreones defensivos en todo el contorno costero y las grandes murallas que rodean Dalt Vila. Tanto los torreones como la muralla, fueron patrocinados por la corona de cara a favorecer la defensa de la isla dentro de los intereses españoles en el dominio del Mediterráneo. En concreto, la muralla debe mucho a la actuación de Felipe II.

Puig de Missa en Santa Eulalia del Río.
Dentro de las revueltas acaecidas en Mallorca durante las germanías, el obispo de Palma huyó hacia Ibiza para salvarse de los agermanados.

Al igual que el resto de la corona de Aragón, durante la Guerra de Sucesión Española, Ibiza se declaró partidaria del archiduque Carlos de Austria (futuro Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico) entrando en guerra con los partidarios de los Borbones, y fue de las últimas zonas de la corona de Aragón en caer bajo su dominio. Tras la guerra, por los Decretos de Nueva Planta se abolieron las instituciones organizativas tradicionales de la isla, viéndose sustituidas por organizaciones siguiendo el modelo castellano. Así, la Universidad (Universitat, órgano de gobierno insular de Ibiza y Formentera), fue convertida en un ayuntamiento al estilo castellano y se dividió la isla en 18 municipios frente a los cuatro cuartones (quartons) tradicionales. Sin embargo, la dispersión de la población y la ineficacia de los municipios, llevó a que se volvieran a implantar los cuartones, que coinciden con la división municipal actual de la isla. La dispersión poblacional en el campo ibicenco, hizo también que se tendieran a vincular las poblaciones a las parroquias, hecho que se observa en que casi todos los pueblos y ciudades de la isla tienen nombres de santos.

En 1782, Carlos III otorga a la actual ciudad de Ibiza el título de ciudad y constituye un obispado en la misma. Esto separa a Ibiza de la diócesis de Tarragona, a la que estaba adscrita desde la Edad Media.

Edad Contemporánea
A lo largo del siglo XIX, Ibiza experimenta un cierto crecimiento demográfico que provoca importantes tensiones dada la pobreza de la isla. Esto desarrolla cierta emigración hacia Cuba y Argel.

Al estallar la guerra civil en julio de 1936, Ibiza cae bajo el control del ejército sublevado. Sin embargo, todavía es tomada en agosto por una columna republicana procedente de Barcelona, durante el llamado desembarco de Mallorca, para volver a cambiar de manos de nuevo en septiembre, quedando definitivamente en la zona franquista. Durante este primer año de guerra, y tras cada nueva ocupación de la isla, se producen una serie de detenciones y ejecuciones arbitrarias de signo ideológico por parte de ambos bandos.

Ibiza ha mantenido siempre una fama de lugar de potencial místico; fue un punto de referencia en los años 60 y 70 para la cultura hippie y para muchos viajeros. Fue visitada por Pink Floyd, que le dedicó una canción a un bar célebre en la isla en el disco More.

Fuente: Wikipedia