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viernes, 20 de marzo de 2015

Formentera ha destacado por ser el cuarto destino nacional

Una vez más, las Pitiüses se sitúan en cabeza del mercado turístico español. En esta ocasión, Formentera ha destacado por ser el cuarto destino nacional que ha registrado un mayor incremento en la demanda de alquileres turísticos con un 25% más de solicitudes que en junio de 2012, según un estudio realizado por el portal especializado en este tipo de viviendas Homelidays.

Los viajeros que escogen Formentera como destino optan cada vez más por este tipo de alquileres, que el Consell regulará en su próxima sesión plenaria.
Foto: PyP

Por encima de la isla pitiusa sólo se encuentra la Costa Brava, en Catalunya, donde las demandas se incrementaron en un 30% con respecto al mismo mes del año anterior. En segundo y tercer lugar encontramos la Costa Blanca y Mallorca, donde las solicitudes de apartamentos turísticos se disparó en un 26%, sólo un 1% por encima de Formentera.

Este 25% sitúa a Formentera muy por encima del incremento medio contabilizado en España, fijado en el 18%. Por nacionalidades, las subidas más acusadas de demandas de alquileres turísticos las protagonizaron los británicos, con un 27%, y los franceses, con un 26%. El turismo local experimentó una subida del 14% y el italiano solicitó un 12% más de reservas que en junio de 2012.

La recién aprobada normativa de viviendas turísticas
La Mesa de Ordenación Turística de Formentera aprobó el viernes una normativa definitiva para las viviendas turísticas que se ofrecen en la isla. La consellera de Turisme i Mobilitat de Formentera, Alejandra Ferrer, y presidenta de la Mesa d’Ordenació Turística, que cuenta entre sus miembros con representantes de todos los partidos políticos de la isla, la Pimeef, agencias de viajes e inmobiliarias, entre otros, anunció que el reglamento definitivo se aprobará en el próximo pleno del Consell, pero la Mesa ha establecido los requisitos opcionales y obligatorios que deberán tener los arrendadores turísticos para cumplir con la legalidad.

De este modo, los requisitos mínimos para obtener la acreditación de vivienda turística obligan a garantizar un correcto estado de conservación de las casas, así como la instalación de extintores, equipamientos mínimos de cocina, un botiquín de primeros auxilios, televisor y la elaboración de un manual del turista en diferentes idiomas, además de poner a disposición de los usuarios una hoja de reclamaciones.

La tasa correspondiente a la apertura de establecimientos de estancias turísticas en viviendas tendrá una vigencia de cinco años y costará 414 euros hasta dos plazas, a los que se añadirán 24,84 euros por cada plaza adicional hasta un máximo de 12. La preinscripción de estos inmuebles podrá realizarse a partir del 15 de julio en el área de Ordenación Turística de Formentera, donde también pueden dirigirse las personas que quieran obtener más información sobre la nueva normativa.

Fuente: No Diari

domingo, 8 de marzo de 2015

Historia de Ibiza

Se han encontrado yacimientos datados en la Edad de Bronce, tanto en la isla de Ibiza como en su hermana menor Formentera (Monumento megalítico de Ca na Costa), que prueban su población desde el 2000 al 1600 a. C.

La isla de Ibiza conserva restos arqueológicos fenicios y púnicos, pues fue un enclave comercial relevante dentro de la cultura náutica de este pueblo. Tanto en la ruta del este al oeste como al revés, la isla era punto de paso propicio para los navegantes por los vientos reinantes y las corrientes del Mar Mediterráneo. Aproximadamente a mitad del siglo VIII a. C. se funda el primer asentamiento estable en la zona S-W, el yacimiento de Sa Caleta, que se ocupará hasta finales del mismo siglo, cuando será abandonado. Es desconocido el destino de los pobladores que pudiesen encontrar estos marinos fenicios, pero a todos los efectos desaparecen como entidad propia.

Aproximadamente en la misma época se comienza a urbanizar la ciudad de Ibiza, en la misma ubicación que la actual ciudad, debido sobre todo a su gran puerto, mucho más grande que el actual y a la situación sobre una pequeña colina de unos 100 m sobre el nivel del mar. Entre el siglo VII a. C. y un momento indeterminado, la isla quedará dentro de la órbita de las polis cananeas de Oriente Medio hasta su conquista por los asirios y de Qart Hadasht (Cartago) después, hasta la destrucción de esta última por los romanos el año 146 a. C.

La ocupación extensiva de la isla hará que crezca su producción y riqueza de productos hasta ser nombrada por los historiadores romanos por su lana, higos, los vinos y su sal. Prueba de su auge económico son las acuñaciones propias hechas en la isla desde finales del siglo IV a. C. con el símbolo de la isla, el dios Bes, al que quizás se deba el nombre de ʾībošim (en fenicio, ʔybšm, interpretado como «isla de Beš» o «isla de la Fragancia», entre otras posibilidades), sincretismo del dios de la fertilidad fraternal egipcio. También es buen ejemplo de este auge la fundación en Mallorca de una serie de asentamientos económicos en la zona sur cerca de las salinas para su aprovechamiento, así como de las relaciones económicas con los isleños de la cultura talayótica.

Ibiza aparece ya durante la Segunda Guerra Púnica asediada y asolada por los hermanos Escipiones tras su victoria en Cesse, abandonada, sin ser tomada la ciudad, por los romanos, que creen que una flota cartaginesa está de camino. Aparece nuevamente mencionada como última ciudad leal a Cartago cuando el general púnico Magón huye a ella tras ser rechazado por Gadir/Cádiz. Magón se rearma en Ibiza y marcha ya a Menorca a reclutar mercenarios y fundar Mahón.

Ibiza no tarda en ser pragmática y se rinde libremente a los romanos, lo que le permite mantener sus sistemas sociales y su cultura púnica hasta bien entrado el principado romano. Es en esta época cuando Ibiza también es conocida como "Insula Augusta" en continuidad a su nombre sagrado fenicio de Isla de Bes. No tarda en recibir el estatus de municipio romano, lo cual le confiere mayores derechos. Esto, sin embargo, no pude frenar la lenta decadencia de este puerto e isla. Tras la elección de Tarraco/Tarragona como capital de la provincia de la Tarraconesis, el tráfico marítimo cambia y empieza a tomar unas rutas más cercanas a la recién conquistada Mallorca (123 BC).

Semis romano acuñado en Ebusus durante el reinado de Calígula.
También los romanos comerciaron con las Islas Baleares, que poseían ciertas riquezas como la sal, higos o la extracción de minerales (minas de galena-argentífera y minio en s´Argentera - San Carlos). ʾībošim (en fenicio, ʔybšm) fue el nombre que le dieron los fenicios, y Ebusus su adaptación al latín. Junto a Formentera, se las conoce como las islas Pitiusas, debido a la abundante presencia de pinos de tres clases diferentes. Mientras en las islas mayores habitaban tribus menos desarrolladas culturalmente y con tradiciones bárbaras a los ojos de la cultura helenística, en las Pitiusas vivían gentes de tradición semita, descendientes de emigrantes de Oriente Medio, Qart Hadasht o las polis semitas del sur de la Península Ibérica. La razón para poner este nombre a las islas sólo pudo ser la de no llamarlas "islas de los cananeos", que marcaría la pertenencia a dicha órbita, pues pinos, a los que la tradición aduce el nombre, hay tantos o más en Mallorca y Menorca como en las Pitiusas.

Edad Media

La ciudad vieja (Dalt Vila) de la ciudad de Ibiza, capital de la isla.
Tras las ocupaciones vándala y bizantina (siglos VI - VIII), las islas Baleares, entre ellas Ibiza, cayeron en una etapa de anarquía. Los árabes tomaron posesión de su territorio en el 902 y se asentaron en la ciudad que hoy pervive como capital, la parte antigua de la cual recibe el nombre de Dalt Vila (ciudad alta). Llegan a la isla nuevos colonos bereberes que se suman a la población local que se convierte en su mayoría al Islam. Jaime I de Aragón concedió la reconquista de las islas Pitiusas, pertenecientes en ese momento a la Taifa de Denia, al arzobispo electo de Tarragona, Guillermo de Montgrí, que se asoció con el conde del Rosellón, Nunó Sanç, y con el infante Pedro de Portugal para el empeño. Las tropas de la corona de Aragón ocuparon el castillo de Ibiza el 8 de agosto de 1235. La población autóctona musulmana fue entonces deportada masivamente, tal como pasó en Mallorca y el Levante y se trajo a nuevos pobladores cristianos desde Gerona. Ibiza fue incorporada al recién fundado reino de Mallorca, dentro de la corona de Aragón. El reino de Mallorca no tendría cortes, por lo que el rey de Mallorca tendría que acudir a las de Aragón para prestar homenaje al rey.

Edad Moderna
En esta época, Ibiza es una isla con una economía pobre y algo ajena a los avatares de esta época. Sin embargo, varios sucesos afectaron de forma importante la historia ibicenca en estos siglos.

Durante casi toda la Edad Moderna, al igual que el resto del Mediterráneo Occidental, Ibiza sufrió constantes ataques de la piratería berberisca, animada también por el Imperio Otomano. Las numerosas incursiones piráticas marcaron profundamente a la población, tanto a nivel cultural como material. Así, numerosas construcciones tradicionales ibicencas (iglesias, casas, mansiones...) poseen refugios o escondites para evitar a posibles incursores. Dichos ataques, fueron también la causa del despoblamiento de Formentera en todo este periodo. Igualmente, se realizaron numerosas construcciones defensivas destinadas a proteger las costas ibicencas. Destacan los numerosos torreones defensivos en todo el contorno costero y las grandes murallas que rodean Dalt Vila. Tanto los torreones como la muralla, fueron patrocinados por la corona de cara a favorecer la defensa de la isla dentro de los intereses españoles en el dominio del Mediterráneo. En concreto, la muralla debe mucho a la actuación de Felipe II.

Puig de Missa en Santa Eulalia del Río.
Dentro de las revueltas acaecidas en Mallorca durante las germanías, el obispo de Palma huyó hacia Ibiza para salvarse de los agermanados.

Al igual que el resto de la corona de Aragón, durante la Guerra de Sucesión Española, Ibiza se declaró partidaria del archiduque Carlos de Austria (futuro Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico) entrando en guerra con los partidarios de los Borbones, y fue de las últimas zonas de la corona de Aragón en caer bajo su dominio. Tras la guerra, por los Decretos de Nueva Planta se abolieron las instituciones organizativas tradicionales de la isla, viéndose sustituidas por organizaciones siguiendo el modelo castellano. Así, la Universidad (Universitat, órgano de gobierno insular de Ibiza y Formentera), fue convertida en un ayuntamiento al estilo castellano y se dividió la isla en 18 municipios frente a los cuatro cuartones (quartons) tradicionales. Sin embargo, la dispersión de la población y la ineficacia de los municipios, llevó a que se volvieran a implantar los cuartones, que coinciden con la división municipal actual de la isla. La dispersión poblacional en el campo ibicenco, hizo también que se tendieran a vincular las poblaciones a las parroquias, hecho que se observa en que casi todos los pueblos y ciudades de la isla tienen nombres de santos.

En 1782, Carlos III otorga a la actual ciudad de Ibiza el título de ciudad y constituye un obispado en la misma. Esto separa a Ibiza de la diócesis de Tarragona, a la que estaba adscrita desde la Edad Media.

Edad Contemporánea
A lo largo del siglo XIX, Ibiza experimenta un cierto crecimiento demográfico que provoca importantes tensiones dada la pobreza de la isla. Esto desarrolla cierta emigración hacia Cuba y Argel.

Al estallar la guerra civil en julio de 1936, Ibiza cae bajo el control del ejército sublevado. Sin embargo, todavía es tomada en agosto por una columna republicana procedente de Barcelona, durante el llamado desembarco de Mallorca, para volver a cambiar de manos de nuevo en septiembre, quedando definitivamente en la zona franquista. Durante este primer año de guerra, y tras cada nueva ocupación de la isla, se producen una serie de detenciones y ejecuciones arbitrarias de signo ideológico por parte de ambos bandos.

Ibiza ha mantenido siempre una fama de lugar de potencial místico; fue un punto de referencia en los años 60 y 70 para la cultura hippie y para muchos viajeros. Fue visitada por Pink Floyd, que le dedicó una canción a un bar célebre en la isla en el disco More.

Fuente: Wikipedia

miércoles, 4 de marzo de 2015

De compras en Ibiza

Las compras son un aliciente turístico e Ibiza ofrece una amplia oferta en esta área. Muchos de nuestros visitantes que acuden a nuestra isla se sorprenden al descubrir la moda típica Ibicenca conocida con el nombre de “Moda Adlib” y que podrá encontrar tanto en las zonas de compras como en mercadillos. El área más conocida como zona de compras es la del puerto de Ibiza, donde se concentran todo tipo de tiendas de diferentes marcas, aunque también se están desarrollando, como zona de compras, los nucleos urbanos de Santa Eulària y Sant Antoni.

sábado, 7 de febrero de 2015

IBIZA EIVISSA Ciudades reinventadas

Importante asentamiento fenicio-púnico en el pasado, Ibiza encierra tras sus murallas renacentistas un interesante legado de las distintas culturas que la poblaron. Una riqueza artística que se concentra tanto en la zona monumental de Dalt Vila como en la necrópolis de Es Puig des Molins o en el yacimiento arqueológico de Sa Caleta. La belleza de la capital insular se ve aumentada por arenales y calas como Figueretes, Es Viver o Talamanca, así como por un privilegiado ecosistema marino que destaca por la gran variedad de especies que alberga.
Los dos aspectos más destacables de Ibiza, su biodiversidad y su cultura, han merecido su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.Fueron los cartagineses los que en el año 654 a. C. fundaron la antigua Ibosim. En poco más de un siglo, el enclave se convirtió en una estratégica colonia del Mediterráneo occidental. La Ebusus romana, denominada Yebisah bajo el poder musulmán, pasaría al gobierno del rey Jaume I tras su reconquista en 1235. Los continuos asedios de piratas hicieron que en el siglo XVI la ciudad se fortaleciera con murallas.Actualmente, la población se divide entre Sa Penya, como se conoce a la ciudad baja, yDalt Vila, área monumental situada en la parte alta de la ciudad y declarada Patrimonio de la Humanidad. Ésta se encuentra rodeada por unas bien conservadas murallas renacentistas que fueron mandadas construir por el rey Carlos V y que sirvieron como modelo para la construcción de otras fortificaciones en el Nuevo Mundo. La considerable altura de sus bastiones permite disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad y el puerto que se despliega a sus pies.La ciudad intramurosEl Portal de ses Taules da entrada al trazado amurallado, donde destacan el Ayuntamiento, ubicado en el convento de Predicadores, así como la iglesia de Santo Domingo y la capilla de Sant Salvador. La Catedral, levantada sobre una antigua mezquita, consta de una sobria estructura gótica del siglo XIV, remodelada en el XVIII. Una custodia de plata dorada es una de las joyas de orfebrería que conserva en su interior. Comparte espacio en la misma plaza de la Catedral el palacio Episcopal, edificio del que sobresale su distinguida puerta. Otro monumento importante es el Castell o Almudaina, el edificio más alto de la capital, en el que despunta su torre del homenaje, de origen árabe.Dentro del casco histórico se puede visitar el Museo Arqueológico, testigo del rico pasado que atesora la ciudad, gracias a una valiosa colección de objetos de origen fenicio y cartaginés.La mejor manera de disfrutar de la arquitectura popular de Ibiza es recorrer a pie las calles estrechas del casco histórico, llegar hasta el puerto atravesando previamente el céntrico paseo Vara de Rey y bordear el área portuaria para llegar hasta el Faro de Botafoc.Además del barrio marinero en la parte baja, otra visita importante es la necrópolis de Es Puig des Molins, también declarada Patrimonio de la Humanidad, junto con el poblado fenicio de Sa Caleta y la Reserva Natural de Ses Salines. Aquí se han descubierto más de 4.000 tumbas púnicas y romanas. Las estatuillas de la diosa Tania y del dios Baal son dos de sus piezas principales.A orillas del mar se asientan numerosas terrazas y restaurantes donde el visitante podrá conocer lo mejor de la cocina ibicenca. Y por la noche, la capital ofrece su lado más lúdico, con cafeterías, discotecas, “after” y “disc-jockeys” que comienzan sus fiestas de diseño.Las playas y calas ibicencas, como Figueretes, Es Viver o Talamanca ofrecen arenas doradas y unos fondos submarinos que harán las delicias de los amantes del buceo, ya que albergan un buen número de especies autóctonas del Mediterráneo, así como una gran riqueza de vida marina. Esta mezcla de cultura y biodiversidad ha sido clave para su declaración como Patrimonio de la Humanidad.Gastronomía y alrededoresLa gastronomía ibicenca combina un amplio repertorio de especialidades baleares y específicas de la isla. Así, los productos derivados del cerdo ocupan un lugar importante, con un buen ejemplo en la sobrasada, embutido de carne triturada y curada con especias. También son típicos el tumbet (especie de pisto con pimientos, berenjenas y patatas) y los platos a base de arroz y pescado. De postre, se puede elegir entre la célebre ensaimada (pasta hojaldrada dulce dispuesta en forma de espiral), el queso con Denominación de Origen Mahón o la frígola de Ibiza, uno de los muchos licores que se producen en Baleares.La isla de Ibiza puede recorrerse partiendo de la capital. Varios kilómetros al nordeste aparece el municipio de Santa Eulària des Riu, con su cementerio de la época romana y la iglesia situada sobre el Puig de Missa. Más adelante se encuentra Portinatx, centro turístico de hermosas calas y sabor marinero. Por último, Sant Antoni de Portmany reúne algunas de las mejores playas occidentales, además de ser uno de los puntos de más animación de la isla.

Fuente: spainheritagecities